Cuando tus demonios internos no te dejan ser quien realmente eres

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¿Tus demonios internos no nos dejan ser? Mejor habla con ellos…….

Con mucha frecuencia encontramos en distintas filosofías que promueven la idea la de fortalecer nuestras emociones positivas, muchos nos dicen que debemos perdonar, que debemos amar, que debemos fortalecer la empatía, en fin, una serie de cosas maravillosas que nos ayudarán a ser más felices, pero ¿Cuántas veces nos han dicho que debemos primero hablar con nuestro demonio interno para poder descubrir por el qué surge nuestro enojo, rencor, odio, tristeza, miedo, angustia? Porque nosotros no somos esas emociones, pero una parte nuestra se identifica con ellas y ¡zaz! aparecen.

Los demonios interiores son las  heridas que alguna vez alguien o alguna circunstancia nos ocasionaron, aquel primer corazón roto que gracias a una decepción amorosa hoy nos impide amar de nuevo, ese miedo al amor. Eso que no nos deja ser se ha convertido en un demonio que está ahí, silencioso, pero que nos impide relacionarnos y sentir amor una vez más.

Vayamos más atrás…

-Aquella eterna comparación entre los hijos que hace un padre y ocasiona que uno de ellos crezca con una enorme necesidad de aprobación y de seguridad. Esa es una herida que no lo deja ser, que necesita sanarse y borrarse.

-Aquella mala experiencia con las notas en la escuela y que ahora dieron como resultado a un hombre temeroso, inseguro de ser exitoso en su vida laboral por miedo a repetir aquella mala experiencia.

En fin, todos tenemos distintos demonios internos, todos tenemos experiencias muy personales que nos han marcado, que nos han hecho como somos.

¿Realmente nuestros miedos y temores, nuestros sentimientos incómodos son quienes somos o nos alejan de lo que somos y queremos ser?

Nunca me había preguntado realmente esto hasta que lo viví en carne propia, me di cuenta que mi miedo no era parte de mí, todo lo contrario, me impedía ser quien quería ser. Un trastorno de ansiedad no era parte de mí, era tan solo el reflejo de una serie de malas interpretaciones en mi vida. Pero hay que hacer un alto en el camino para identificar cuáles son esas ideas o conceptos que nos alejan de nuestra esencia para darnos la oportunidad de renacer siendo realmente nosotros mismos.

Causa mucho miedo hablar con nuestros demonios porque nos enfrentan a traumas, a situaciones que nos dolieron mucho (por algo nos marcaron), nos enfrentan a aquello que no hemos querido ver. El primer paso es dejar de percibirlos como algo malo en nuestra vida,  veámoslos tan solo como parte de nuestra historia, como lecciones creadas maravillosamente en nuestra existencia para conseguir aprendizajes.  Observemos qué es lo que nuestros demonios nos pueden decir de nosotros mismos, seguro tendrán mucho que enseñarnos.

Si te cuesta trabajo hacerlo solo, si crees tener ataques de ansiedad, inmediatamente acude a un especialista, esa ayuda puede ser la mejor de tu vida, la que te ayudará a renacer.

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Soy Luis Ángel, estudiante de Derecho, amante de mi segunda casa, la UNAM. Un representante total de los Leo, vanidoso y líder por naturaleza. Alguien que cree en la justicia como un medio, y no solo como un fin. Obsesionado por el café y un buen cigarro, que mejor acompañado de una buena lectura, alguien que escribe sus emociones y sentires y fluyen más fácilmente.

1 COMENTARIO

  1. Platicando con mis miedos en medio de mi terapia psicológica, me di cuenta de una situación, nosotros alimentamos a esos demonios y por alguna extraña razón no podemos dejar de hacerlo tan fácilmente aún sabiendo donde están y que dañó nos hacen, al final son parte de nosotros, soltar, perdonar, trascender, llámalo como quieras es el proceso por el cual comenzamos a afrontar que nos hace daño seguir con eso, hasta el punto de quiebre en donde las cadenas se rompan y nadie esté atado a nada.

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