La Barba: ¿Llegó para quedarse en la moda masculina?

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La barba se ha convertido en un elemento indispensable en la moda masculina contemporánea. Por lo menos, desde hace una década, el vello facial es utilizado en un gran porcentaje de hombres de todas las edades, nacionalidades y condición social. La existencia de las barberías, algo tan común en años pasados y que parecían prácticamente obsoletas, hoy en día es un «most» en las grandes ciudades.

La ciencia y tecnología también están a favor de esta moda, pues si eres «lampiño», hoy en día existen productos y métodos que te ayudan a lucir (supuestamente), una abundante barba a la «Santa Claus».

En distintos momentos de la Historia de la humanidad, la barba ha estado «in» (lo sentimos hipsters, ustedes no inventaron esta tendencia). Hagamos un breve repaso a esas épocas de la historia donde abundaban los hombres barbones.

En las civilizaciones de la antigua Mesopotamia, los hombres ya solían portar largas y abundantes barbas. En cambio los egipcios, indios y chinos, la consideraban sucia y de mal gusto. Los griegos por ejemplo, la consideraban símbolo de autoridad y prestigio.

En la Edad Media, dadas las precarias condiciones de higiene, el uso de la barba comenzó a limitarse. Quizá los barbones más célebres de la historia hayan sido los Vikingos.

El uso de la barba, también va muy ligado a la cultura y religión de ciertos países o regiones. Por ejemplo, entre los judíos, los árabes y los aborígenes de Australia, el uso de la barba es muy aceptado.

En el siglo XVI, en pleno Renacimiento, de nuevo se volvió popular el uso de la barba, pero esta prácticamente desaparece en los siglos XVII y XVIII, siendo sustituida por las pelucas empolvadas y las medias. No fue sino hasta el siglo XIX, cuando el uso de la barba volvió a generalizarse, principalmente en Europa. ¿Se acuerdan de las barbas de Marx, Dickens, Darwin, Rasputin o Victor Hugo? El uso de la barba continuó hasta los primeros años del siglo XX, más o menos después de la Primera Guerra Mundial. En años posteriores, el uso de la barba pasó de moda y el bigote fue más aceptado socialmente.

De hecho, en algún momento (si no creen, pregúntenle a sus padres o abuelos), el uso de la barba fue mal visto socialmente. Era «cosa de vagos y desaseados». Por ello, no es de extrañarse que la barba regresara como una manifestación de rebeldía en los turbulentos años 1960s. Solo pensemos en los hippies, Los Beatles o Jim Morrison.

A fines de los 1990s, el vello facial regresó, primero como la estilizada «barba de candado» que todo mundo quería lucir. Poco a poco, el largo de la barba fue creciendo y de pronto, allá por el año 2008, la barba retoma su reinado. Muchos achacan el crecimiento de la barba a la crisis económica mundial de aquel año.

Primero, fueron los hipsters quienes lo adoptaron como parte de su indumentaria, pero poco a poco, la mayoría de los hombres del mundo occidental, especialmente un sector de la población masculina entre los veinte y los cuarenta años, comenzaron a dejar crecer su vello facial. Lo que décadas atrás era mal visto social, o laboralmente, de pronto alcanzó una gran aceptación, al punto de que casi casi si no tienes barba, fracasaste como hombre moderno….

¿Y que pasa con los lampiños? Nuevamente, «encajar» socialmente, se volvió una gran «preocupación». Pues ciencia y tecnología se conjuntaron y ahora abundan en el mercado, productos que prometen provocar crecimiento de vello facial. Los resultados son muy discutidos. La bergamota, ha sido reconocida como un producto natural que favorece el crecimiento de la barba.

Ahora lo «in», es ir a las barberías a que te afeiten y hasta te ayuden a diseñar la barba. Los estilos se han multiplicado, pero hasta la década que está comenzando, la tendencia va hacia lo más largo.

Como todo: de la moda lo que te acomoda. Ojo: no a todos les sienta bien la barba. El vello facial requiere mantenimiento y cuidado. Es muy delicado el límite entre una barba esplendorosa y una desaseada. Realmente no son muy prácticas a la hora de comer, pueden guardar olores y partículas de comida. Ni hablar cuando tienes gripe o cuando «ciertas epidemias» se desatan por el mundo.

Para muchos otros, la barba es un símbolo de masculinidad y virilidad. Según estudios, mujeres y hombres gay, han manifestado sentir debilidad por caballeros con vello facial. En el argot gay, también se ha puesto de moda el sub-grupo de los «Lobos», hombres atléticos barbudos y de apariencia muy masculina.

No es pecadao no tener barba. No te alarmes. Como siempre sucede, nos dejamos arrastrar mucho por el «que dirán» o «lo que hacen los demás». Sé tu mismo y no complazcas a nadie.

¿Ustedes usan barba? ¿Que estilo prefieren? ¿Se sienten mejor con vello facial que sin él? ¿Prefieren a los hombres barbudos?

¿Sin pelos hay paraíso?

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