¿Sábes quiénes son los groseros sexuales?

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Cada día entiendo menos a los “fucking” hombres.
Hace tiempo, cuando me la pasaba corriendo por toda la ciudad (y algunas provincias) buscando a quién querer y que me quisiera de vuelta, todos, o tenían ya a alguien (y me querían pa´nalguita) o no andaban en el “mood” indicado.
Como aquel que después de mes y medio de salir a comer, a tomar unos tragos, a besuquearnos en su camioneta, me salió con la confesión de que ¡Era casado y con 2 hijos!
No sé ni lo que sentí. Si mal no recuerdo, me quedé paralizado viendo al vacío, me di media vuelta y caminé sin detenerme y sin decir nada.
O como el otro que después de muchos intentos de que por lo menos se quedara a dormir en mi casa y que no huyera como ratero a media noche, un día me dijo; “ No quiero quedarme contigo porque eso significaría platicar, conocerte, encariñarme y la neta no quiero más que simple y crudo sexo”.
Aclarado el punto, no se volvió a aparecer.
Ahora que por fin clausuré por tiempo indefinido el “expendio sentimental y emocional” e inauguré el “servicio express de sexo seguro y sin compromiso” resulta que todos andan queriendo querer y hasta se ofenden si les explicas tus intensiones.
Pero son peores los que de plano carecen de una “buena educación sexual profesional”, que aceptan las condiciones y terminan violando el contrato con celos o sentimentalismos que lo único que logran es que no quieras volver a verlos jamás. A todos estos hombres disfuncionales los llamo los “groseros sexuales”.
Yo tenía la buena fortuna de no sufrir tanto de este mal tan actual porque desde ya, hace “varios maridos”, conocí a ese espécimen entendedor de las relaciones humanas que se mete en tu cama entre marido y marido y no pregunta, no aclara, no se interesa, no profundiza y hasta se da el lujo de platicar pendejadas y hacerte reír después del correspondiente revolcón. En pocas palabras, un estúpido que no sirve para nada pero que está hermoso. A este lo llamaremos “El monstruo”.
Conocí a “El monstruo” un buen día azul en el que me metí al probador de una tienda a verme puesta una camisa morada que cuando me vi en el espejo, nomás me exaltaba lo viejo. Al salir, una voz grave y profunda me dijo “¡Oye!”, voltee y ahí ¡estaba… ¡“El monstruo” enfundado en unos pants deportivos que en mi se hubieran visto geniales pero en él se veían delimorbosos de tan entallados!  Yo con una cara como si fuera a estornudar, no dije nada hasta que preguntó “¿Crees que se ven bien?” Refiriéndose a los pants, y yo no sé de donde salió mi respuesta, pero sonaba más o menos así: “creo que tienes unas pantorrillas enormes” y el resto es historia.
Bueno, pues ese monstruo con piernas de minotauro tuvo la maravillosa audacia de decirme que si no íbamos a salir “bien” que no quería volver a verme porque ya empezaba a sentir algo por mí. ¡Háganme el chingado favor!
Esto es a lo que yo llamo “Mala educación sexual y emocional”. Yo estoy seguro que en la secundaria, en lugar de habernos hecho estudiar algunas materias inútiles, nos hubiera servido más un taller que nos preparara para estos encontronazos, para aprender a diferenciar y decidir cuándo debemos querer, amar o simplemente coger y disfrutar. Así nos ahorraríamos disgustos y heridas innecesarias en el presente y el futuro. Aunque creo que si hubiera habido tal materia, ¡todos nos hubiéramos enamorado del profesor!
groseros sexuales
No es mi intención ser el más cínico del mundo, pero creo firmemente que si eres una “ballena”(y no me refiero a alguien gordo), no puedes permitirte enamorarte de un “submarino”. Simplemente porque debes tener muy claro que el submarino es duro, metálico, ensimismado, no siente y no quiere sentir. Aunque bueno, a veces hay submarinos que se mueren por sentir, por ser ballenas, y también hay ballenas que se disfrazan de submarinos para confundir o confundirse. Yo ya me confundí.
¿Será mejor ser ballena o submarino? ¿Y si el verdadero problema es que soy un submarino con corazón de ballena?
En lo que lo meditan, voy a quitarme un rato este metal de la piel pa´poder llorarle un rato a mi monstruo perdido, porque pesa y a veces es imposible cargarlo.
¿Qué opinan? ¿Conocen ustedes groseros sexuales? ¿O acaso son de esta especie?
Déjenme sus comentarios y compartan este post con sus amigos en Facebook.
¡Etiqueten a los posibles groseros sexuales que conozcan!
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12 Replies to “¿Sábes quiénes son los groseros sexuales?”

  1. Lulú Cat says: 20 abril, 2017 at 10:26 am

    Como dicen los Beatles: “We are living in the yellow submarine”

  2. Lulú Cat says: 20 abril, 2017 at 10:27 am

    =^..^=

  3. Juan Carlos says: 20 abril, 2017 at 11:40 am

    El problema son los grises entre estos “contratos”. Un buen revolcón no significa que saldré corriendo en la mañana. Una plática entre el tiempo de refracción no tiene porque llevar al enamoramiento. Es simple cortesía de cama que se diluye en los malentendidos

  4. Juan Córdova says: 20 abril, 2017 at 1:33 pm

    Sin duda alguna tiene que ver con ser claro en lo que se quiere y se busca pero sin duda alguna por mucho se carece en ocaciones de esa claridad y si suele pasar que se olvida tener las nalgas lejos del corazón todo se dificulta

  5. Anónimo says: 20 abril, 2017 at 4:44 pm

    ahhhh me hubiera gustado conocerte en la epoca donde buscabas querer….. yo no salgo de ahi jejejej nomas no se me da el free

  6. José Aureliano says: 20 abril, 2017 at 5:03 pm

    Divertido artículo pero no por eso deja de ser cierto. Cambia intenSión (de intensidad) por intención.

    1. Juan Felipe Cejudo says: 20 abril, 2017 at 6:28 pm

      Gracias por el comentario y sobre todo por la corrección. Saludos

  7. Ev says: 20 abril, 2017 at 9:29 pm

    My boy is a monster

  8. Cristian C Patino says: 29 junio, 2017 at 11:01 pm

    En mi opinión le falta un poco de sazón a este articulo, me da la sensación que estoy leyendo un texto
    un poco vació. Pon porfavor atención, haz escrito mejores.

  9. Martin Balandran says: 30 junio, 2017 at 12:20 am

    Genial, excelente artículo, wow, das justo en el clavo, felicitaciones

  10. Anónimo says: 1 julio, 2017 at 9:21 am

    Éste no es sólo un dilema de la comunidad gay, se ve en todos los ámbitos, la gente quiere tener relaciones de muchos tipos pero no aceptar los compromisos que eso conlleva. Y si, todos tenemos un poquito de esto (aunque no queramos admitirlo) pasamos por tanto que en momentos somos ballenas y en otros submarinos, todo es culpa de las circunstancias.

  11. Ruben Alejandro says: 4 octubre, 2017 at 8:09 am

    wow me encanta tu articulo es pura verdad, coincidimos en casi todo, lo que de verdad uno debe de estar seguro es de las relaciones, pues un buen rostro siempre complica todo, y después del polvo sale a relucir la verdad, si es para un buen revolcón no interesa nada pero si de verdad uno busca algo serio se debe d conocer mas a la persona, eso es lo k entiendo, pero no me deje de gustar tu articulo me encanta sigue asi guapo muchos besos desde el caribe

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