¡Cuidado con el Azúcar! ¿Tu adicción?

adiccion al azucar, lo malo del azucar

Hoy en día, los avances de la ciencia nos hacen ver las cosas desde otra perspectiva. Estamos en un momento en el que el cuidado de nuestro cuerpo no se debe solo a una cuestión estética. El bienestar y la salud comienzan a ser tomados con mucha seriedad por un sector de la población que, por fortuna, va en aumento. Por desgracia, venimos arrastrando toda una cadena de hábitos erróneos a la hora de alimentarnos. No se trata de culpar a nadie; hay que dejar atrás el pasado y apostar por los descubrimientos que la ciencia pone a nuestra disposición para concientizarnos sobre el cuidado de nuestro organismo.

Por generaciones, la humanidad vivió en la ignorancia sobre el consumo de alimentos y la forma balanceada en las que hay que consumirlos para no dañar nuestro cuerpo. Uno de estos alimentos es el azúcar. El cuerpo humano requiere de fuentes de energía para su buen funcionamiento. El azúcar es precisamente una de estas fuentes de energía. Conforme la civilización humana fue avanzando, el consumo de azúcares comenzó a desequilibrarse. Obviamente esto va de la mano con los avances de la industria alimenticia. A partir del siglo XX, la alimentación de la humanidad cayó en manos de industrias muy poderosas e influyentes. Golosinas, sodas y postres han invadido nuestros hogares de forma indiscriminada. Ante mayor demanda de parte de la población, la industria alimenticia buscó nuevas formas de respuesta. El azúcar de caña, que es la forma de azúcar más consumida en el mundo, ha ido pasando por largos procesos, se ha ido refinando. Y el azúcar refinado ha sido uno de los enemigos más mortales de la humanidad en las últimas generaciones. El azúcar que utilizamos con más frecuencia es la sucralosa, una forma de carbohidrato que se encuentra de forma natural en diversas plantas (como la ya mencionada caña de azúcar). La sucralosa está compuesta por dos tipos de endulzantes: fructosa y glucosa.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la cantidad de azúcar que el ser humano debe de consumir al día no debe de exceder al 5% de las calorías totales diarias. En este mundo plagado de alimentos chatarra, esta recomendación es muy difícil de cumplir. De acuerdo con las investigaciones, entre la población joven (entre los 10 y los 18 años), los refrescos son la principal fuente de sobre-consumo de azúcar. A este le siguen las golosinas, chocolates y pastelillos. Entre la población adulta (entre 19 y 70 años), el consumo viene de conservas y alcohol. En la década de los 1960s, hubo una campaña de las principales industrias alimenticias (la mayoría ubicadas en los Estados Unidos), que trataron de minimizar los daños al organismo causados por el azúcar, endosándole la culpa a las grasas. De allí que el azúcar se apoderara de manera voraz sobre la población humana.

¿Qué problemas ocasiona al organismo el consumo excesivo de azúcar? Muchos sabemos cual es la enfermedad principal derivada de un consumo irresponsable de azúcar: la diabetes. Muchos sabemos los daños irreversibles que la diabetes genera en el organismo (daños a la vista, la piel, los riñones etc.), pero no olvidemos también la obesidad, que genera daños graves al organismo como la hipertensión o los males cardíacos.

De acuerdo con un estudio publicado en el Journal of Clinical Investigation en 2015, el consumo excesivo de azúcar también puede provocar un riesgo de enfermedades cerebrales como el Alzheimer. El aparato digestivo también se ve dañado por el consumo desmedido de azúcar, empezando por los dientes, los cuales se llenan de caries, que a su vez pueden ocasionar otros daños colaterales al organismo. Las bacterias intestinales también suelen verse afectadas, lo cual provoca o agrava problemas de colitis o gastritis. El hígado también sufre complicaciones a la hora de metabolizar grandes cantidades de azúcar (sobre todo la fructosa).

Muchos pensaran: «No hay problema, ahora tenemos edulcorantes artificiales que acaban con el problema del azúcar». ¡Falso! Un estudio publicado en 2017 por el Canadian Medical Association Journal, afirmó que el uso de edulcorantes no ayuda a perder peso, y que por el contrario, generan el llamado «efecto rebote». Además, el uso de edulcorantes provoca alteraciones en la flora intestinal. Y cuidado también con los productos denominados como «light». Muchos de ellos engañan al consumidor y reducen sus niveles de grasas, pero no disminuyen para nada el azúcar o solo la reemplazan con los ya mencionados edulcorantes. Por ejemplo, el aspartamo, muy utilizado en la industria refresquera, ha demostrado estar relacionado con enfermedades como el cáncer, tumores cerebrales y hasta depresión.

¿Cual es la solución? Muy sencilla: el consumo de alimentos naturales como las verduras, las semillas y las frutas. Con respecto a estas últimas, es bueno asesorarse con un nutriólogo, pues el consumo de algunas de ellas también debe de ser controlado, ya es muy común que las mezclemos de forma errónea. También se recomienda consumirlas preferentemente por las mañanas, cuando nuestro organismo está preparado para quemar energía. También hay que procurar consumir alimentos frescos, de preferencia preparados al momento. También es importante hacernos el hábito de leer muy bien las etiquetas de los productos del mercado. Saber balancear la cantidad de calorías que consumimos al día es muy necesario hoy en día.

Muchos quizá piensen que «estar revisando todo lo que comes en este mundo tan acelerado es muy complicado». No lo es tanto. Es cuestión de disciplina y formar un hábito. Ya no es cuestión de moda, estética o vanidad. Es cuestión de salud y bienestar, sobre todo en el mundo actual donde vivimos, donde a veces la naturaleza nos trae varias sorpresas (como ciertos virus y pandemias que se han apoderado de nuestro presente). Y solo con buenos hábitos, podemos hacerles frente.

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