Cuidados físicos para el hombre después de los 30 ¡Inténtalo!

0
364

¿Cuantas veces hemos escuchado esa cantaleta de que el cuerpo ya no es el mismo después de los treinta años?

Mucha gente aún piensa que esto se trata de un mito. Aunque es verdad el dicho «actitud es igual a bienestar», no podemos cerrarnos a que realmente nuestro cuerpo experimenta diversos cambios después de soplar las treinta velitas del pastel.

A partir de los treinta años, el cuerpo masculino experimenta diversos cambios hormonales. La testosterona disminuye en el cuerpo masculino en un 1% a partir de las tres décadas de vida. Aunque no lo creamos, esta hormona juega un papel fundamental en diversas funciones del organismo. De aquí parte lo que se conoce como la andropausia, la versión masculina del climaterio o menopausia femenina.

Hasta el día de hoy, la postura de la ciencia sobre la andropausia se encuentra muy dividida. Hay algunos especialistas que aún dudan de su existencia y la ciencia aún no decide sobre el tiempo que dura y en qué momento exacto se presenta. Hay hombres que experimentan sus cambios a partir de los treinta años, otros hasta después de los cincuenta.

Pero no se alarmen. El hecho de que el cuerpo masculino experimente cambios a partir de la tercera década, no significa que ya estés «andropausico».

¿Cuales son estos tan sonados cambios?

Pues bien, esto varía obviamente dependiendo de cada organismo, pero…

¿Hay días en los que te sientes más cansado de lo normal?

¿Tu deseo sexual ha disminuido?

¿Sientes que te congelas en el invierno cuando antes te jactabas de «adorar el frío»?

¿Has notado que tu frente es cada vez más amplia?

En fin, podría acaparar todo el artículo hablando de estos dichosos cambios en el caprichoso organismo.

¿Que podemos hacer entonces para poder sobrellevar estos cambios?

El paso del tiempo es inevitable, pero podemos hacer la transición una cosa mucho más favorable en vez de tirarnos a llorar y lamentarnos.*HIDRATACIÓN: Una piel deshidratada se arruga más. Punto. Es muy importante que bebas agua. También es muy importante que conozcas bien tu tipo de piel y utilices una crema facial y corporal adecuada. No es necesario que te compres la crema más cara, lo importante es que sea la adecuada y que seas constante. Tampoco puede faltarte un bloqueador solar del 50 +.

*CABELLO: Quién diga que tiene la fórmula mágica para evitar la caída del cabello, miente. Pero hay formas de ganarle terreno. Abandona los fijadores que contengan alcohol. Si utilizas cera, procura no utilizar demasiada. Evita a toda costa manipular tanto tu cabello y de los químicos ni hablamos. Ahora hay tintes capilares mucho más «amigables» con el cabello, pero evita que peróxidos y otras sustancia entren en contacto con tu cabellera, al menos lo más que se pueda. ¡Y no uses tanto shampoo! ¡No debe de hacerte tanta espuma! *Además, usar shampoo líquido no es ecológico y ya no está de moda*. Puedes sustituirlo por shampoo en barra. Haz clic para conocerlos y saber en dónde comprarlos.

*DIETA: Es común que ahora lleves omeprazol contigo a todas partes. Es hora de aprender a comer mejor, pues resulta menos sencillo perder peso después de los treinta.

Aléjate lo más posible de las harinas y los azúcares. Es hora de explorar otras formas de alimentación, te recomiendo leer sobre el «Ayuno Intermitente» y sus beneficios.

Incluye más fibra, verduras, vegetales en tu dieta y menos pan dulce o blanco.

No pongas tanta azúcar en tu café.

Trata de dejar de consumir azúcar refinada si no quieres oxidarte y acelerar el envejecimiento. Hay muchas alternativas alimentarias que no conocemos, investiguemos, leamos prestando atención a las fuentes confiables. No lo veas como un sacrificio.

Reduce el consumo de la carne roja. Sí el veganismo o vegetarianismo no es lo tuyo, al menos trata de comer carne lo menos posible.

Es importante aprender a balancear los alimentos. No es tan difícil. ¿Que tal una milanesa con ensalada en lugar de un puré de papas? Obligatorio dejar los refrescos y bebidas procesadas. Ahí sí, n hay de otra.

Ahora, existen algunas alternativas que tienen menos azúcar (revisa las los niveles calóricos en la etiqueta de las bebidas)

Si tienes «antojos vespertinos» cómete una manzana y no unos cheetos.

Los lácteos se tiene que consumir con moderación. Dicen que la leche de vaca es para los becerros. ¿Por que la tomamos los humanos? Tiene mucha lógica. Prueba la leche de almendras, coco, arroz o amaranto. Existen muchas opciones más sanas en el mercado. ¡Pero lee las etiquetas! Compra las que no tengan azúcar añadida.

*EJERCICIO: Es verdad. Hoy en día la cultura fit parece ser la norma. Pero también es verdad que el tiempo de la gente en las grandes ciudades es un gran obstáculo. No es necesario que te pases tres horas diarias en el gimnasio, pero hay alternativas. Una muy importante es caminar. Todos podemos hacerlo al menos treinta minutos al día con un poco de esfuerzo. Y no es necesario correr veinte kilómetros. Lo importante es hacerlo diario, ser constante. Invertir en una escaladora o una bicicleta fija es una buena idea (la consola Playstation 4 sale más cara, así que no es pretexto). En internet hay videos tutoriales para ejercitarte (no te pongas a hacer abdominales por tu cuenta por que uno ni sabe bien como hacerlos y luego resulta peor). Tip: ¡Échale un ojo a los videos de Salvador Núñez! Tiene buenas rutinas de ejercicio en casa.

*HÁBITOS: ¡No te desveles por que te envejeces! De vez en cuando no es pecado irte de farra o quedarte mirando Netflix hasta las tres de la mañana, pero no diario. ¡No te duermas después de comer aunque te de «el mal del puerco»! Menos si te comiste seis tacos. Mejor saca a pasear al perro. No está mal que de vez en cuando te embriagues (aunque claro, a partir de los treinta pues ya tampoco aguanta uno mucho ¿verdad?), ya no se puede llevar el ritmo de vida etílico de cuando teníamos veinte. Y si no tienes condición física, pues menos. Y no fumes. Esto es muy serio. Tus posibilidades de sufrir aun ataque cardíaco fulminante son más altas, y los treintones y cuarentones aguantamos menos que los hombres mayores. Sufrir las mismas consecuencias del tabaquismo que tu papá o tu abuelo están más cercanas. ¡Aguas!

*SEXO: Es verdad que el apetito sexual puede disminuir, pero eso es «jabón que no se gasta». El deseo no se va nunca, y puede ser más interesante porque ya no tienes tanta prisa por «comerte todo lo que se te cruza en el camino». Aprende a disfrutar más del sexo y explora más alternativas y sensaciones. Recuerda que un buen rendimiento sexual va de la mano de los hábitos sanos y la condición física. Si quieres seguir realizando piruetas y «cargadas» cuídate para que tu columna vertebral no se te destroce. (Despídete de la técnica del ropero).

*BIENESTAR INTERNO Y EXTERNO: Cuida tu apariencia. Ve a tus revisiones médicas. Ve al dentista. Si no lo haces corres el riesgo de perder la dentadura a los cincuenta (si llegas). Si fumaste es probable que tus dientes estén amarillos. Acude con regularidad a limpiarlos. Y no salgas con que le huyes al examen prostático. Ahora hay varias alternativas (como ultrasonidos), pero si te tienen que meter el dedo ni te espantes. Y si te gusta, pues disfrútalo. Es muy tu… gusto.

La belleza interna también cuenta. Es momento de leer un buen libro o de escuchar audiolibros que te den paz, tranquilidad, que te enseñen a vivir en armonía. Pero lee, ya que nuestro cerebro necesita mantenerse estimulado y activo. Si te recomiendan remedios naturales o alternativas, explóralas. No te hace ningún daño y puede ayudarte a mejorar tu calidad de vida.

Muchas veces pensamos que tener una vida saludable requiere mucho tiempo o dinero. No es verdad. Es cuestión de actitud y hábitos sanos. No es tan difícil de hacerlo, no tienes que vivir en un palacio. ¡Hazlo porque tu cuerpo te lo va a agradecer!

Y si crees que exagero, espérate a que cumplas los 3o y verás.

Eso sí, tengas la edad que tengas, aprende a VIVIR MEJOR.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here