La importancia del sueño en nuestras vidas

En muchas ocasiones se ha mencionado que el sueño es vida, el sueño es belleza, el sueño es reparador. Y no son simples palabras. Está lleno de verdad. El sueño no es solamente una necesidad fisiológica de algunos seres vivos. Durante el tiempo en que pasamos dormidos, nuestro cuerpo vive toda una serie de procesos muy interesantes e importantes para la salud que vale la pena comentar.

La cantidad de tiempo que debemos dormir es muy variable en cuanto a edad, complexión, hábitos etcétera. Los expertos recomiendan que 8 horas es la cantidad ideal de tiempo que debemos de dormir los seres humanos. La edad juega un factor determinante. Los bebés pasan gran parte de el día durmiendo; los niños también requieren dormir entre 8 y 10 horas, ya que en este momento específico de la vida, el sueño juega un papel determinante en el desarrollo físico y mental. Cuando llegamos a la etapa adulta, la situación cambia drásticamente. Aquí no importa tanto la cantidad, sino la calidad de nuestro sueño. Al ser adultos, enfrentamos un montón de factores externos que afectan muchísimo la cantidad y calidad de nuestro sueño. Uno de ellos es el terrible estrés (uno de los males más atroces que enfrenta el ser humano, particularmente en las últimas décadas). Las jornadas laborales, el caos vial de las grandes ciudades, el ruido, la depresión, la alimentación deficiente. Todo esto parece ser un combo que impacta directamente a la hora de dormir. En la etapa más avanzada de nuestra vida, vuelven a cambiar los ritmos de sueño. Las personas adultas mayores pueden ver invertidos sus horarios. Algunos tienden a dormir mucho menos.

Cuando pasamos una mala noche (por el motivo que sea), vivimos las consecuencias de ello durante el resto del día. Nos sentimos cansados, somnolientos, irritables, agotados. Mucha gente cree que las siestas pueden ayudar a controlar una calidad negativa de sueño. Esto es falso. Estas siestas de 15 o 20 minutos, nunca van a poder suplir unas buenas horas de descanso. Esto impacta al organismo de muchas formas. Por ejemplo, a nivel cerebral, la memoria y sus procesos se ven inmediatamente afectados. La concentración es otro de los procesos que se aletargan en el cerebro. Todo esto afecta de mil formas en nuestra rutina cotidiana. De allí parten accidentes de tránsito, accidentes laborales o domésticos y mil cosas más. Es como una cadena. No se diga en nuestro estado de ánimo. Al estar irritables por falta de descanso, podemos vivir situaciones que traigan consecuencias de carácter familiar, laboral y hasta sentimental.

Durante el sueño, nuestro organismo pasa por diversos procesos de regeneración y restauración. Los órganos viven procesos regenerativos muy importantes (como el hígado, el corazón, los riñones). El ciclo hormonal también puede verse afectado por un sueño deficiente. La piel es otro de los órganos que dependen en gran medida del sueño para mantenerse saludable. Las personas con problemas severos de insomnio y otros trastornos del sueño, suelen presentar una piel más reseca, con tendencia a arrugarse y maltratarse. Las pestañas, las uñas y el cabello, también pasan por procesos regenerativos durante el sueño. Una persona que no duerme lo suficiente, o tiene una calidad deficiente en su descanso, puede notar que algo malo ocurre con solo ver y sentir sus pestañas. Estas no se regeneran igual. Mención aparte merece el sistema inmunológico. Las personas con un sueño/descanso pobre, obviamente van a ser más vulnerables a enfermedades respiratorias, infecciones cutáneas y a trastornos gastrointestinales.

Otro factor a destacar son los horarios de sueño. ¿Cuál es la hora ideal para dormir? Pues obviamente la noche. Pero todo tiene un por qué. Durante la madrugada (entre las 03:00 y las 04:00 hrs.), es cuando algunos órganos (como el hígado), realizan sus procesos de regeneración. Si este proceso se interrumpe, o no se lleva a cabo de manera adecuada, obviamente tiene repercusiones importantes en la salud. Hay gente que por razones laborales, están activos durante la noche y duermen durante el día. Estas personas no pueden pasar por periodos muy prolongados laborando de esta forma, pues ponen en riesgo su salud. Muchas de ellas enfrentan males como el trastorno del ciclo circadiano del sueño. Estas personas pueden sufrir efectos como taquicardias, escalofríos, blackouts o perdidas de memoria que pueden traer problemas mayores.

¿Cómo lograr dormir bien? Hay personas que evidentemente sufren trastornos muy severos. Es entonces cuando se debe de acudir cuanto antes con especialistas. Hoy en día existen las llamadas clínicas del sueño, que ayudan a personas con trastornos muy severos en su descanso. Muchas personas recurren a somníferos y a otras drogas prescritas por los médicos. Esto, por desgracia, conlleva a muchos a una farmacodependencia que evidentemente no trae buenas consecuencias al organismo.

¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad del sueño? La clave está en la relajación. antes de acudir a fármacos y otros métodos, podemos revisar a detalle nuestros hábitos. El tabaco y el alcohol obviamente no son aliados del buen descanso. La dieta también puede jugar un papel fundamental. El consumo de azúcar y otras fuentes de energía, debe de ser suspendida o disminuida por muchas personas después de ciertas horas. Una cena muy abundante evitara un descanso optimo. Se sabe también que la cafeína puede inducir a muchos a periodos de insomnio severos. Pues a evitarla entonces.

Todos deberíamos de hacer el sueño y el descanso un momento sagrado. Una cama y una habitación cálida, acogedora y limpia, puede impactarnos de forma psicológica para el buen dormir.

Cuidado con la televisión. Mucha gente se justifica en que «la televisión les arrulla e incita al sueño», y esto suele conllevar a otra dependencia. Un televisor puede ser un peligroso distractor. Más aún si ves contenido impactante, violento o triste. Además, las ondas de energía generadas por el televisor, pueden influir en el ciclo del sueño. Se pueden suplirlo con un poco de música relajante. Hay gente que prefiere un entorno oscuro, otros prefieren la luz o media luz. De la forma que prefieras dormir, es importante que cuides mucho hasta la iluminación de tu habitación. Recuerda que debe de ser un recinto acogedor.

Mucha gente ha recurrido a métodos naturales para poder dormir como el ejercicio, la lectura o bien la meditación. Disciplinas como el Yoga, pueden ser el remedio que necesitas para poder mejorar la calidad de tu sueño y tu descanso. Tal vez vale la pena dedicarle un momento a estas disciplinas antes de correr a empastillarte.

Sea cual sea la opción que decidas, lo importante es no descuidar el descanso. Acude con un especialista si lo deseas, pero hay que darle la importancia que el sueño requiere. Debe de ser un momento sagrado. Y así como ha todos nos gusta disfrutar de una buena comida o un buen sexo, el sueño también debe de ocupar un lugar importantísimo en nuestra vida. De ello depende mucho nuestra salud. Recuerda que el sueño es belleza y el sueño es vida.

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