La Leche de origen animal ¿Debemos dejar de consumirla?

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es bueno o no tomar leche

Ya anteriormente, en este mismo espacio, analizamos qué tan necesario es el consumo de carne animal para el ser humano. Ahora es momento de hablar sobre el consumo de la leche y de sus derivados. ¿Realmente existe un beneficio para nuestro organismo el consumo de leche de origen animal? ¿Es tan nutritiva como se ha dicho?

La leche animal que más consume el ser humano es la de la vaca (recordemos que la leche de cabra, de búfalo y de burra, también se utilizan de manera comercial, aunque en menor cantidad).

¿De donde surgió la necesidad del ser humano de consumir la leche de otra especie animal?

Al parecer todo se remonta a hace unos 11,000 años. La vaca era un animal sagrado en algunas civilizaciones antiguas como Egipto e India. Se creía que consumir la leche de este animal deificado, le otorgaría al ser humano los valores que le atribuían a este. Pasaron los años y hoy en día tenemos una de las industrias más importantes del ramo alimenticio.

Pero, ¿a quién se le ocurrió incluirla en la dieta humana?

La leche de las vacas es para los becerros, punto. Es como si la leche materna del ser humano se agregara a la alimentación de un perro o un gato. Obviamente la leche de vaca contiene los nutrientes y aportaciones al desarrollo de la cría bovina, no para un bebé humano. Esto último también es importante de considerar: la leche es para las crías y cachorros ¿de donde sacamos eso de que los adultos debemos de seguirla consumiendo? La naturaleza no se equivoca, y la lógica tampoco.

Mucho se ha hablado de los valores nutritivos de la leche. Es verdad que posee proteínas y grasas valiosos de aportación nutrimental. También se habla de la cantidad de calcio que posee y que, supuestamente, es benéfico para el sistema oseo del ser humano. Pero también se ha puesto de manifiesto, gracias a los avances de la ciencia y la medicina, de los riesgos que el organismo corre por el consumo excesivo de la leche y sus derivados. Para comenzar, la leche de hoy en día está demasiado procesada y/o rebajada (ya ni «pinta» los vasos como antes). O sea que sus aportaciones nutritivas estarían en tela de juicio.

Volviendo al tema de los estragos del consumo de leche para el ser humano, hay que destacar la presencia de la lactosa. La lactosa es el azúcar natural de la leche de los mamíferos. ¿Cuantas personas conocen hoy en día que son intolerantes a la lactosa? Muchísimos. Antes era común escuchar a gente que evitaba el consumo de «leche sola» por que les causaba estragos en el estómago. Hoy en día, los avances de la ciencia ponen en evidencia que dichos estragos derivan precisamente de la intolerancia a dicho azúcar antes mencionado. Alternativa: beber leche deslactosada, lo cual conlleva una variante en la economía (por que la leche deslactosada comercial es, generalmente, más cara que la leche entera), y a nuevamente saturar al cuerpo de alimentos procesados. No es recomendable.

Otro detalle significativo a destacar es la forma en que la leche acidifica nuestro organismo y altera su ph.

Aunque la leche es un alcalino natural, se ha demostrado que al alterar el ph del ser humano, se vuelve tóxica dentro del organismo. Investigaciones recientes de la Universidad de Uppsala y del Instituto Karolinska (ambos en Suecia) y de científicos de Nueva Zelanda, afirman que el consumo de leche, viene a estar relacionado con casos de osteoporosis prematura. Es decir, ahora hay una tendencia de jóvenes con problemas óseos, y la leche puede ser una de las causas.

La gente consume leche creyendo que es una fuente de calcio y el efecto que produce en el cuerpo es completamente el opuesto. Al acidificar el organismo, el mismo tiene que tomar calcio directo de los huesos.

Pero no solo la leche puede ser peligrosa. También todos sus derivados. Porque, a parte de beber leche, en el mundo se consumen muchísimas variedades de quesos, crema, nata, yogur y muchos productos lácteos más. Realmente llegamos a saturar nuestro cuerpo de productos lácteos, y a veces en una sola comida.

Otro factor a destacar de la leche y sus derivados, son sus altos niveles de grasa. Muchos pacientes con problemas cardíacos, de obesidad o hepáticos, tienen que disminuir considerablemente el consumo de lácteos debido a esta situación. El organismo humano es muy vulnerable a saturarse con las grasas que no están hechas para nuestro metabolismo.

El consumo de leche y derivados en adolescentes, también puede volver más severo un problema de acné, tan común en esta etapa del ser humano. Las alternativas descremadas o light que se ofrecen en el mercado, nuca han logrado garantizar al cien por cierto su efectividad. Hoy en día, muchos nutriólogos no recomiendan el consumo de productos lácteos de esta categoría.

La leche «light» es incluso mucho más dañina que la regular ya que al desgrasarla, para no sacrificar su sabor, se le agregan cantidades enormes de azúcar, dañinas para el cuerpo.

¿Hay algún tipo de leche necesaria para el ser humano? Si: la leche materna, misma que está «diseñada» naturalmente para un bebé o una cría humana. Tan solo la leche materna es necesaria en el primer año de vida del bebé (no se por que hay mujeres que amamantan a sus hijos a una edad mayor). Cuando la mujer no produce leche, hay muchas opciones de fórmulas lácteas comerciales en el mercado. Pero ¿cuando han visto a una leona adulta amamantar a otro ejemplar adulto de su especie?

Después de los 2 años de edad, el organismo deja de producir las enzimas que permiten la digestión del lácteo.

Hoy en día, hay varias alternativas a la leche de origen animal en el mercado. Por ejemplo, la leche de almendras, la leche de coco o la leche de arroz. Además de ser mucho más nutritivas y estar libres de las grasas y azúcares del producto de origen animal, estas leches vegetales sustituyen a la perfección a la leche animal en la gastronomía, sobre todo en la repostería, donde la leche ha fungido como uno de sus ingredientes esenciales.

Además, no olvidemos el impacto ambiental que estamos causando con la gran cantidad de ganado vacuno que pastorea para el consumo humano y que desperdicia cantidades tremendas de agua, daña la capa de ozono, deforesta bosques y selvas y genera una cadena de malos tratos y abusos al pobre animal.

No es fácil cambiar de hábitos. Venimos de muchas generaciones (milenarias incluso), de consumir muchos productos de origen animal. Pero comprendamos que la ciencia ha avanzado y no es lo mismo que la época de nuestros padres y abuelos. Vaya, no es lo mismo que hace veinte años.

Aprovechemos las alternativas que la misma ciencia ha puesto a nuestra disposición. Hay un cambio que la naturaleza misma está marcando en nuestros hábitos y costumbres. No nos resistamos a él. Y dejen que la leche de vaca se la tome el becerrito que para eso la creó la Madre Naturaleza. Como siempre, la última palabra la tienen los especialistas. Busquen siempre asesoría profesional cuando decidan cambiar sus hábitos alimenticios.

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